Brasil

Tras su libertad, Lula desea agradecer a la Vigilia Lula libre

Política - 08/11/2019

El exPresidente de Brasil se mostró emocionado y habló ante sus seguidores, minutos después de salir de la cárcel.

 


El expresidente de Brasil, Luiz Inácio Lula Da Silva, salió en libertad cerca de las 18 y se dirigió a sus seguidores y simpatizantes, que lo fueron a esperar y recibir tras 580 días preso. Con papeles en mano, para no olvidar ninguna parte de su mensaje, el dirigente se mostró emocionado por volver a estar en la calle.

 

"No tienen dimensión del significado de estar aquí con ustedes", le dijo a los presentes y remarcó: "No pensé que el día de hoy podría estar aquí". El dirigente le agradeció a todo el equipo que lo acompañó durante todo este tiempo e hizo posible su libertad, ante la ovación de sus seguidores.

 

Ante una multitud, apuntó contra "sectores podridos" del Estado, la Fiscalía, la policía y el Poder Judicial a quienes acusó de haber actuado para criminalizar a la izquierda, al Partido de los Trabajadores y a su propia figura.

 

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La Justicia de Brasil determina la liberación de Lula da Silva tras la decisión de la Corte

 

Un juez dio lugar al pedido de la defensa del exPresidente de aquel país, quien esperará la sentencia del juicio en libertad.

 


El juez Danilo Pereira ordenó la liberación del expresidente de Brasil Ignacio Lula Da Silva, tras el pedido que realizó su defensa esta mañana. De esta forma, el dirigente político esperará la sentencia en libertad.

 

El abogado Cristiano Zanin había pedido la "inmediata liberación" del exmandatario tras reunirse con él en la sede de la Superintendencia de la Policía Federal en Paraná, Curitiba.

 

La decisión se tomó luego de que el Tribunal Supremo de aquel país votara revocar una ley que establece que los acusados deban ir a prisión después de perder su primera apelación.

 

El expresidente recuperó su libertad pasadas las 16, después de pasar 580 días preso. Fue detenido el 7 de abril de 2018 para cumplir una condena de 8 años y 10 meses por corrupción, según determinó la justicia de ejecución penal de la ciudad de Curitiba.

 


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Un fallo de la Corte Suprema de Brasil dejó a Lula da Silva a un paso de salir de prisión


La decisión del tribunal redundará en la revisión de unas 4.895 condenas, entre ellas la del ex presidente. Su defensa ya anticipó que pedirá su “liberación inmediata”.

 

La Corte Suprema de Brasil decidió este jueves que la prisión de una persona condenada solamente en segunda instancia es inconstitucional, lo que puede llevar a liberar a miles de presos, entre ellos al ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva. El equipo que defiende al ex mandatario ya anticipó que pedirá su “liberación inmediata”.

 

“Una vez que conversemos con Lula este viernes, llevaremos al juez de ejecución de penas un pedido para su liberación inmediata, con base al resultado de ese juicio del Supremo Tribunal Federal (STF)”, informó el bufé Teixeira Martins en un comunicado.

 

La decisión, adoptada por un ajustado resultado de 6 votos frente a 5, fue la conclusión de un complejo juicio en el que el tribunal alteró finalmente una jurisprudencia establecida en 2016, según la cual un condenado en segunda instancia ya podía ingresar a prisión, aún con apelaciones pendientes en otros dos tribunales superiores.

 

Sin embargo, según se decidió este jueves, una pena de prisión sólo podrá ejecutarse cuando acabe todo el proceso de apelaciones, que en el caso de Lula, en la cárcel desde abril de 2018 y condenado a ocho años, aún contempla un último recurso, ya presentado y aún no juzgado en la propia Corte Suprema.

 

La votación había quedado empatada 5 a 5, con lo cual la responsabilidad del desempate recayó en el presidente del tribunal, José Antonio Dias Toffoli.

 

Ahora, las cortes deberán examinar la situación de 4.895 personas. No todas podrían ser liberadas, porque los casos de mayor peligrosidad tendrían dictada prisión preventiva. Entre los posibles beneficiarios hay 38 condenados -además del ex presidente- por la investigación Lava Jato, que descubrió una trama de corrupción en torno a la petrolera estatal Petrobras.

 

La liberación de Lula no lo habilitaría electoralmente, dado que un condenado en segunda instancia no puede ser candidato hasta ocho años después de cumplir la sentencia. Pero el STF podría modificar también esa norma.

 

Quienes abogaban por el encarcelamiento después de la segunda instancia invocaban la lucha contra la impunidad, en un país donde las personas capaces de pagarse buenos abogados podían arrastrar sus procesos hasta el plazo de prescripción.

 

Los partidarios de modificar la norma defendieron, en cambio, el respeto a la presunción de inocencia y la letra de la Constitución.

 

La organización Vem Pra Rua (VPR), muy activa en las movilizaciones que en 2016 condujeron a la destitución de la presidenta de izquierda Dilma Rousseff, cuestionó la integridad de Toffoli y convocó a marchas para el sábado en todo el país.

 

Toffoli había recibido antes de la votación una petición de 42 de los 81 senadores y de unos 70 de los 513 diputados para mantener la norma actual.

 

Lava Jato en la mira

 

Lula fue condenado como beneficiario de un apartamento en el litoral de Sao Paulo, ofrecido por una constructora a cambio de contratos en Petrobras.

 

Pero el ex sindicalista niega los cargos y se considera un “preso político”, víctima de una manipulación judicial para impedirle presentarse a los comicios presidenciales de 2018, en los que resultó elegido el ultraderechista Jair Bolsonaro.

 

Su postura ganó fuerza cuando Bolsonaro designó ministro de Justicia al juez Sergio Moro, emblema de Lava Jato y autor de la primera condena contra Lula.

 

Lula ve en esa designación una prueba de la parcialidad de Moro y exige la anulación del juicio.

 

El prestigio de Lava Lato se siguió erosionando con las filtraciones del portal periodístico The Intercept Brasil sobre conversaciones que parecen mostrar connivencias entre Moro y los fiscales de la investigación.