Papa Francisco: Si ignoro a los pobres, el Señor me ignorará el día del juicio

Info General - 06/04/2020

“Si yo ignoro a los pobres, el Señor me ignorará en el día del juicio”. El Papa Francisco se expresó así en la Misa celebrada este lunes 6 de abril en la Casa Santa Marta.

 

El Santo Padre llamó la atención sobre el problema de la pobreza en las sociedades de hoy, un problema mayor del que se evidencia a simple vista, ya que la mayor parte de los pobres son pobres escondidos.

 

“Están los pobres que vemos, que son una parte mínima. La mayor parte de los pobres son aquellos que no vemos: pobres escondidos. Y nosotros no los vemos porque entramos en esa cultura de la indiferencia que es negacionista, y negamos: ‘No, no hay tantos, no se ven. Sí, está ese caso…’, disminuyendo siempre la realidad d ellos pobres. Pero hay muchos”, señaló el Pontífice.

 

Francisco lamentó que “incluso, aunque no entremos en esta cultura de la indiferencia, hay una costumbre de ver a los pobres como ornamentos de una ciudad: ‘Sí, ahí están, como las estatuas. Sí, los hay, se ven. Sí, aquella anciana que pide limosna, aquel otros… Pero como si fuese algo normal. Tener pobres forma parte de la ornamentación de la ciudad”.


Sin embargo, “la mayor parte son pobres víctimas de las políticas económicas, de las políticas financieras. Algunas estadísticas recientes lo resumen así: Hay mucho dinero en manos de unos pocos y mucha pobreza en manos de muchos”.

 

“Esa es la pobreza de tanta gente víctimas de la injusticia estructural de la economía mundial. Y hay muchos pobres que experimentan vergüenza de hacer ver que no llegan a fin de mes, tantos pobres de clase media que van a escondidas a Cáritas, y a escondidas piden y experimentan vergüenza. Los pobres son muchos más que los ricos”.

 

El Papa Francisco subrayó que “lo que decía Jesús es cierto: ‘Los pobres siembre los tendréis con vosotros’. Pero, ¿yo los veo? ¿Me doy cuenta de esa realidad? Sobre todo, de la realidad escondida, de aquellos que sienten vergüenza de decir que no llegan a final de mes”.

 

Para explicarlo, recurrió a una anécdota personal: “Recuerdo que en Buenos Aires me habían dicho que el edificio de una fábrica abandonada, vacía desde hacía años, estaba habitada por una quincena de familias que habían llegado en los últimos meses. Y yo fui allí”.

 

“Eran familias con niños y cada una se había quedado con una parte de la fábrica abandonada para vivir. Y mirando, vi que cada familia tenía buenos muebles, muebles de gente de clase media, tenían televisión, pero habían ido a vivir allí porque no podían pagar un alquiler”.

 

Ese ejemplo muestra la realidad de “los nuevos pobres que deben dejar su casa porque no pueden pagarla, va allí. Es esa injusticia de las organizaciones económicas y financieras la que los lleva allí. Y hay muchos, muchos, hasta el punto de que los veremos en el juicio”.

 

“La primera pregunta que nos hará Jesús es: ‘¿Qué has hecho con los pobres? ¿Les has dado de comer? Cuándo estaban en la cárcel, ¿los has visitado? En el hospital, ¿los has visto? ¿Has asistido a la viuda, al huérfano? Porque allí estaba yo’”.

 

“Y sobre eso seremos juzgados. No seremos juzgados por el lujo o los viajes que hagamos, o por la importancia social que tengamos. Seremos juzgados por nuestra relación con los pobres. Pero si yo, hoy, ignoro a los pobres, les dejo de lado, creo que no existen, el Señor me ignorará en el día del juicio”.

 

El Papa Francisco finalizó su homilía señalando que “cuando Jesús dice: ‘A los pobres siempre los tendréis con vosotros’, quiere decir: ‘Yo siempre estaré con vosotros en los pobres. Estaré presente allí’. Y esto no es ser comunista, esto es el centro del Evangelio: nosotros seremos juzgados por esto”.

 

Evangelio comentado por el Papa Francisco:

 

Juan 12:1-11


1 Seis días antes de la Pascua, Jesús se fue a Betania, donde estaba Lázaro, a quien Jesús había resucitado de entre los muertos.


2 Le dieron allí una cena. Marta servía y Lázaro era uno de los que estaban con él a la mesa.
3 Entonces María, tomando una libra de perfume de nardo puro, muy caro, ungió los pies de Jesús y los secó con sus cabellos. Y la casa se llenó del olor del perfume.


4 Dice Judas Iscariote, uno de los discípulos, el que lo había de entregar:


5 «¿Por qué no se ha vendido este perfume por trescientos denarios y se ha dado a los pobres?»


6 Pero no decía esto porque le preocuparan los pobres, sino porque era ladrón, y como tenía la bolsa, se llevaba lo que echaban en ella.


7 Jesús dijo: «Déjala, que lo guarde para el día de mi sepultura.


8 Porque pobres siempre tendréis con vosotros; pero a mí no siempre tendréis.»


9 Gran número de judíos supieron que Jesús estaba allí y fueron, no sólo por Jesús, sino también por ver a Lázaro, a quien había resucitado de entre los muertos.


10 Los sumos sacerdotes decidieron dar muerte también a Lázaro.


11 porque a causa de él muchos judíos se les iban y creían en Jesús.