Rodolfo Rudy Fernández
Servicios públicos: Gas y electricidad, de públicos sólo tienen el nombre
La desigualdad que afrontan varias provincias argentinas en cuanto a servicios públicos es inexplicable, las provincias de NEA y gran parte de las provincias del NOA sufren de inequidad cuando hablamos de servicios que son esenciales para la vida y para el desarrollo humano y productivo. Si hoy observamos el mercado de la energía eléctrica en nuestro país nos encontrarnos con una marcada desigualdad entre la Capital Federal y el Gran Buenos Aires y el resto de las provincias, sobre todo con las provincias más marginales de nuestra república.
La Capital, el Gran Buenos Aires y La Plata tienen tarifas que son un 83% más baratas que en el interior del país. A las desigualdades que se dan en la Argentina se les puede sumar una más: se trata de la diferencia energética: hoy el 42,6% de la demanda total del país paga por los servicios de electricidad un 83% promedio menos que el restante 57,4 por ciento.
Paradójicamente, en ese 57,4 % se encuentran las provincias con niveles socio-económicos más bajos, por lo que, un país preocupado por una verdadera distribución de la riqueza y por la equidad debería equiparar estos costos, subsidiando a aquellas provincias que cuentan con mayores niveles de pobreza, desocupación y marginalidad.
La situación de las provincias del NEA es preocupante, lo cuál lleva a preguntarnos a donde van a parar los beneficios de contar en nuestra zona de influencia con la generadora de energía hidroeléctrica más importante del país como lo es Yacyretá, cuando nuestros comercios e industrias soportan unas de las tarifas más caras del país (Una casa de varios ambientes en la Capital Federal, que llega a consumir mas de 1400 Kw/h, paga una tarifa calculada a 14 centavos, mientras que en Corrientes abona en base a 31, Chaco 24, Formosa 23 y Misiones 57 centavos).
Debemos comprender que esta situación se ve agravada por las condiciones climáticas de la región. En la estación estival, las temperaturas medias superan los 30 grados centígrados y las sensaciones térmicas en algunos casos llegan a los 50 grados, por lo que se intensifica el consumo de electricidad. En tal sentido, y sin dudas, también el costo tarifario debería ajustarse a las condiciones climáticas de la región.
Así como en el verano, el invierno también reviste una situación angustiante. El 99,7% de los hogares de la Región NEA (unos 810.756 hogares) carecen de los beneficios de contar con la provisión de gas natural. Los sectores de menores recursos son los más perjudicados por la inclemente suba de precios del principal combustible con que cuentan para combatir el frío y cocinar, verbigracia, el gas en garrafa, el cuál se transforma en un bien escaso, salpicado por maniobras especulativas, que en última instancia siempre repercute en los bolsillos de los que menos tienen. El gas en garrafas a $ 16 resulta cuatro veces más caro que el gas natural domiciliario.
La problemática del gas debe ser una preocupación de todos, ya que nuestras provincias pierden muchos millones de U$S por año si tenemos en cuenta la diferencia entre lo que una persona está pagando en el gas de garrafa con respecto a otras provincias que tienen gas natural. Hoy por hoy contar con gas natural permite a las provincias tener mejores condiciones para su desarrollo porque facilita la llegada de nuevas industrias y la generación de fuentes de trabajo, sacando a muchas personas de la desocupación y la línea de la pobreza.
Desde la Cámara de Diputados insistimos en declarar servicio público al Gas envasado en garrafas, este pedido simplemente implica que el Estado se ajuste a lo establecido en nuestra Constitución Nacional, en donde el artículo 42 establece que “Los consumidores y usuarios de bienes y servicios tienen derecho, en la relación de consumo, a la protección de su salud, seguridad e intereses económicos; a una información adecuada y veraz; a la libertad de elección y a condiciones de trato equitativo y digno”.
No podemos permitirnos que en esta Argentina haya ciudadanos de primera y segunda. Los que tiene el beneficio de contar con el gas como un servicio publico, con todas las ventajas económicas y sociales que ello implica, y aquellos compatriotas que no tuvieron la suerte de nacer y desarrollarse en una zona cercana a un gasoducto y con una tarifa eléctrica subsidiada.
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Jueves, 29 de Julio de 2010 |
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